jueves, 18 de agosto de 2011

FIGURA E IMPORTANCIA DE AGUSTÍN DE HIPONA DESDE LAS CONTROVERSIAS ARRIANA Y DONATISTA


Por Fray Andrés Gómez Rozo, O.S.A.

Sin lugar a dudas,  dos de las controversias que ocuparon gran parte del tiempo y de la obra de Agustín fueron la arriana y la donatista, importantísimas en su aporte como Padre de la Iglesia, como pastor, como “teólogo” si así lo podemos llamar.  Ya hemos comentado que es gracias a estas controversias que se inicia toda esa producción especulativo-teológica y si podemos llamarla “sistemática” que se dio precisamente por la inquietud del creyente frente a Dios, que en su esfuerzo teológico quiso dar razón, adentrarse en lo que él creía, tratar de explicar ese misterio de Dios, el acontecimiento y misterio de Cristo.  Estamos ubicados en la época de los grandes concilios que buscaban definir la fe, hay una abundante riqueza de producción literaria patrística.
Dentro de ella, Agustín fue y sigue siendo, por supuesto, uno de los más grandes exponentes de esta literatura patrística, digo sigue siendo, porque son muchas las lecturas contemporáneas que a partir de su teología y aporte se han realizado para plantear y argumentar discursos antropológicos, sociológicos, políticos, económicos, filosófico-teológicos, hasta ecológicos, ha sido el centro de muchos debates actuales, los ha alimentado cobrando una actualidad impresionante.
Ahora bien, frente a la controversia arriana destacamos la rica producción literaria de Agustín, escribe con el ánimo de dejar clara la postura católica frente a las posturas arrianas en torno a la divinidad del Hijo y la naturaleza del Espíritu Santo.  Es así como coloca las bases de toda su doctrina trinitaria, sin lugar a dudas, fundamental en la formulación del dogma en occidente. 
Dentro de esta controversia se destacan obras como el Sermón de los arrianos y la Réplica que él mismo hace del mismo sermón, obras tratadas en el seminario y que nos permitieron acercarnos por un lado, al pensamiento arriano, a su contexto, sus implicaciones teológicas, su problemática cristológica, y por otro lado, al pensamiento agustiniano destacando en él su claridad, sabiduría, retórica, argumentación, su papel como apologeta incansable de la fe, no sólo desde sus escritos sino también en conferencias y debates públicos como el que tuvo lugar en Hipona con Maximino, obispo arriano, en el 428 y del cual se conserva una obra titulada: Debate con Maximino, obispo arriano.  También tenemos la Réplica que hace Agustín al mismo Maximino, arriano.
San Agustín y los herejes,
Tomada de: http://evangelizo.org/www/popup-saints.php?language=SP&id=12186&fd=0
Vemos en la controversia arriana a un Agustín apologeta, defensor de la fe, a un pastor auténtico de su Iglesia, a un eminente literato y retórico, a una autoridad, a un polémico, a un maestro.  Recordemos como un aporte fundamental de toda esta polémica y de lo planteado y rebatido por Agustín la cristología, que surge de la discusión arriana-agustiniana y que va a ser la que utiliza León Magno para concretar la cristología católica en el Concilio de Calcedonia del 451.
Por otra parte, la controversia donatista tiene otro tinte distinto, dado que nace precisamente como problemática disciplinar y no dogmática, va a tener un énfasis especial en lo que respecta a la unidad de la Iglesia sin negar la riqueza doctrinal del debate que surge entre Agustín y los seguidores de Donato o donatistas.  Al igual que en la controversia arriana, es muy rica la producción literaria que conservamos de esta polémica donatista, obras como Carta a los católicos sobre la secta donatista(la unidad de la Iglesia), Sermón a los fieles de la Iglesia de Cesarea, Salmo contra la secta de Donato, Réplica a la carta de Parmeniano, Tratado sobre el bautismo, Resumen del debate con los donatistas, Réplica a las cartas de Petiliano, el único bautismo (Réplica a Petiliano), Mensaje a los donatistas después del debate, Réplica al gramático Cresconio, donatista; Actas del debate con el donatista Emérito, Réplica a Gaudencio, obispo donatista; nos dejan ver en sus títulos y número lo magna que fue esta polémica de la cual surgieron definiciones cruciales para la teología católica, entre ellas, una teología de los sacramentos, en especial del bautismo, por el hecho de que los donatistas rebautizaban a los que habían sido bautizados por los que ellos llamaban apóstatas y que habían entregado las Escrituras.
No podemos dejar de lado el contexto que entre leemos en las obras antidonatistas de Agustín, un nacionalismo marcado, una fuerte protesta político-social frente al imperio romano, que dividió tanto a nivel social como económico a los cristianos del Norte de África, y que no fue un movimiento minúsculo, sino que alcanzó grandes proporciones extendiéndose hasta regiones como Italia, España y Francia, arraigándose profunda y principalmente como cisma en el África romana. 
Este cisma involucra todo el imperio con graves problemáticas disciplinares que desembocaban muchas veces en grupos revolucionarios, recordemos que la Iglesia es el elemento unificante del imperio romano desde Constantino hasta Teodosio, por lo que aceptar otra Iglesia, como la donatista, traía como consecuencia el fragmentar el imperio romano y la Iglesia universal.
Por supuesto, el tema del debate central fue la unidad de la Iglesia, como bien lo expresé anteriormente, por tanto, de ella surge toda una eclesiología, donde Agustín define la Iglesia como universal, de buenos y malos, santa y pecadora, no exclusiva, como cuerpo de Cristo, plantea unas bellas imágenes para definirla con su vasto conocimiento de la Sagrada Escritura como su principal instrumento de argumentación.
Vemos de nuevo a un Agustín que defiende su Iglesia, su fe, un incansable pastor en la palabra, en lo escrito, en los debates públicos, una autoridad que se consulta, a quien se le busca y se le pide ayuda, quien plantea una doctrina no precisamente sistemática pero que si lo será a posteriori.  La teología sacramental que surge de esta polémica será la que se citará en Trento y en el Concilio Vaticano II.  De igual forma, en el fondo de esta controversia se percibe una cuestión antropológica que tiene directa relación con la concepción entre pecado y gracia, por la reconciliación de la Iglesia.

 Como podemos ver, de una y otra controversia, y de las demás que debatió Agustín como pastor, defensor de su fe, de su Iglesia, hay una riqueza enorme, de los temas principales se desprenden otros que no por ser secundarios no merecen nuestra atención y estudio.  Agustín de Hipona, se define por su obra, vida y obra en este Padre de la Iglesia occidental están íntimamente ligadas.  Considero que la vía más adecuada y fructífera para acercarnos a su vida es precisamente accediendo a sus obras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario